REFLEXIÓN
Una reflexión final
El estudio actual del fenómeno del ciberbullying deja claro que hay mucho por trabajar aún, especialmente teniendo en cuenta la constante evolución de tecnología y de las redes (aparecen nuevas tendencias y aplicaciones). Además, teniendo en cuenta que las nuevas generaciones nacen en un entorno cada vez más virtualizado, las políticas preventivas que se aplican en la actualidad deberían adelantarse, pasando de realizarse en la Educación Secundaria a dotar de nociones básicas en la Educación Primaria.
Del mismo modo, es necesaria una mayor formación al respecto en los sectores profesionales que traten este tipo de casos. La investigación al respecto es relativamente escasa y muy reciente, precisándose de la creación de medidas y protocolos cada vez más efectivos que puedan ayudar a acabar con esta lacra y mejorar la seguridad y la calidad de vida de la juventud.
Es necesario un enfoque psicosocial para terminar con el problema del ciberbullying. Esta es una tarea que puede ser cumplida si se dan una serie de cambios sociales y culturales, entre los que se encuentran el desarrollo de una sensibilización sobre el tema y el desarrollo de políticas y métodos de intervención escolar que prevengan este fenómeno. El método KiVa, por ejemplo, apunta en esta dirección, y ha demostrado ser muy eficaz. De lo que se trata es de no intervenir solo en víctimas y en abusadores, sino en todo el tejido social que rodea a ambos.

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